Manso amanecer

Manso amanecer en el mar. Las casas, todavía a salvo de la luz cegadora del mediodía, estaban iluminadas por esa tenue luz rosada que las hacía parecer más bellas de lo que en realidad eran,

Alimañas

Todos habían salido ¡Qué paz! Una mañana entera sola, sin ruidos, sin carreras, disfrutando de la lectura de un buen libro. Me dispuse a aprovechar mis horas y anduve sin rumbo por el inmenso salón,

El gran guerrero

Era valiente, aguerrido, formidable. No se ocultaba. Todas las mañanas lo oía. No me evitaba, muy al contrario, me buscaba para atacarme, y confesaré que casi siempre lo conseguía. Me aterrorizaba día tras día. Cubierto

Basilio

No he vuelto a ver a Basilio. Hace tres años que desapareció sin avisar y todos los días me asomo para ver si ha vuelto. Me rio de mí y a la vez me hace

Las tórtolas

Tobalo las recogió del suelo. Se habían caído con el viento de la noche. Aún eran una camada inmadura. No sobrevivirían. Las miró sin pena, era la ley de la vida. Pero pensó que les